Un compromiso mutuo

14/07/2020

La crisis causada por el COVID-19 ha puesto en situación de vulnerabilidad a una enorme parte de la sociedad y ha dejado en situaciones de aún más riesgo a las personas a las que acompañamos desde las entidades del tercer sector. Por esto nuestro compromiso con ellas es más necesario que nunca.

De primera mano lo cuenta nuestra compañera Susana Montañana Estornell, Coordinadora en el Área de Adicciones de Fundación Adsis en Valencia, en esta carta de agradecimiento que tan bien ilustra cómo se ha ido afrontando el trabajo de acompañamiento en estos tiempos de pandemia.

Somos muchas las personas y profesionales que seguro compartirán algunas de las palabras y emociones que aquí expreso. Todo ha pasado tan lento, y a la vez tan rápido que vale la pena dedicarle un momento a lo vivido.

Marzo, parecía que algo iba a cambiar, creo que nos resistíamos a verlo y más desde nuestra profesión, que vamos de la mano con las personas y acompañamos en el día a día vértigos y caídas. Ninguna asignatura de la carrera, másteres o formaciones de todo tipo te enseñan a afrontar una situación así. En estas circunstancias, el sentido común, la ilusión, la resiliciencia y el trabajo en equipo se unían haciendo piña en torno al miedo; y digo en torno a él porque era necesario aceptarlo para gestionarlo mejor junto a las personas... Ellas y ellos que, con grandes vacíos, a veces pobre motivación y circunstancias precarias se enfrentaban a la misma situación que la nuestra.

Pero, ¿era la misma? ¡No! ese era el punto de inflexión que situó a los equipos en la línea de salida: esto hay que acompañarlo ahora aún mejor si cabe... Antes hacía referencia al sentido común, pues bien, su mellizo ha sido también el sentido del humor, con él ha sido más llevadero, gracias a cada una de las sonrisas en este tiempo, a todas y cada una.

La sorpresa fue el modo de responder de muchas personas: regularidad, responsabilidad, constancia, agradecimiento, superación, positividad, algo que nos subrayaba más en fluorescente la capacidad de cambio del ser humano. Efectivamente no todo era así, muchas otras personas sufrían con mayor vulnerabilidad el confinamiento y eran diana de esta pandemia a todos los niveles: salud mental, pobreza social, crisis económica, vacío existencial... Aquí había que doblar esfuerzos y aunar energías… ¡Y qué bien! Cuántas cosas se han sobrellevado, salvado, sostenido y conseguido. Lo que no pudo ser, al menos se intentó, queda claro y comprendido.

Hoy, en esta nueva normalidad en la que seguimos abordando aquello que nos ha pasado y trabajamos con las consecuencias de lo ocurrido; quiero dejar constancia del agradecimiento profesional y humano a las personas beneficiarias con quienes hemos trabajado durante el periodo del COVID-19. Porque no podremos evitar recordar estos procesos como aquellos momentos en los que la incertidumbre, el miedo pero también la motivación nos hizo trabajar juntos, más unidos y entendernos de un modo especial: el que nos hizo más humanos y en mayor igualdad.

Un abrazo, de esos que no nos podemos dar aún pero que te llegan al alma.

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