6 de cada 30 estudiantes de ESO presentan 
carencias económicas que condicionarán su futuro educativo

'A raíz del estudio muchos profesores quisieron conocer experiencias de éxito para trabajar con sus alumnos y alumnas con dificultades'

'A raíz del estudio muchos profesores quisieron conocer experiencias de éxito para trabajar con sus alumnos y alumnas con dificultades'

01/06/2014

Entrevistamos a Socorro Pérez, directora del IES Joaquín Rodrigo, uno de los institutos participantes en el estudio El futuro comienza hoy para que nos cuente cómo el estudio ha influido en el currículum educativo del centro.

Socorro Pérez es la directora del Instituto de Educación Secundaria Joaquín Rodrigo del barrio de Vicálvaro de Madrid, donde se encuentra elCentro Paradoja de Fundación Adsis. Tras la participación del IES en el estudio El futuro comienza hoy, la directora nos explica los cambios que el centro ha introducido en su modelo pedagógico para adaptarse mejor a las necesidades y expectativas de los alumnos y alumnas, que ellos mismos indicaron en el estudio.

- Socorro, ¿cómo valoras que se realicen estudios como "El futuro comienza hoy"?

Creo que es muy interesante, ya que aunque se intuye que en determinadas zonas y determinados municipios hay más alumnos en riesgo de exclusión social, siempre es una sospecha. La realidad de tener un estudio objetivo que nos demuestre un porcentaje de alumnado determinado frente al resto de centros escolares hace que nos lo replanteemos más seriamente la situación. El ver los datos con los porcentajes exactos en lo que nos diferenciamos de otros centros y ver que tus alumnos realmente no tienen posibilidades de apoyarse en actividades extraescolares e, incluso, de comer tres veces al día, hace que tu planteamiento sea mucho más serio y que los más escépticos reaccionen.

- ¿De qué manera ha influido el estudio “El futuro comienza hoy” en el trabajo del IES Joaquín Rodrigo?

Ya en el curso pasado, antes de participar en el estudio, el equipo de profesores y profesoras nos habíamos reunido para ver qué podíamos hacer ante un cada vez mayor número de alumnos y alumnas con fracaso escolar. El problema es que muchas veces me encontraba con respuestas del estilo: “Yo siempre he sido el mismo profesor y conmigo las cosas siempre han ido bien. Si ahora hay más fracaso es culpa de los alumnos, porque los padres ahora no les motivan tanto”. 

Pero la realidad es que en el Instituto tenemos alumnos y alumnas que suspenden más porque tienen menos posibilidades a veces para estudiar, menos recursos, menos accesibilidad a muchas actividades extraescolares, etc.

El estudio me sirvió para que vieran de primera mano los resultados objetivos y plantearnos desde ahí qué alternativas podríamos tener como docentes para mejorar este tipo de cosas. En definitiva, gracias al estudio pude demostrar a los y las docentes la importancia de cambiar las practicas educativas para conseguir diferentes éxitos en los alumnos y alumnas, sobre todo en aquellos en riesgo de exclusión social.

- ¿Y cómo el estudio ha provocado que el profesorado cambie de opinión?

En los resultados pudimos ver que la mayoría de alumnos y alumnas valoran muchísimo que los y las profesores les motiven y viertan sobre ellos expectativas positivas. Ciertamente, todo el alumnado –y en especial el que presenta mayores dificultades en casa- es muy sensible a la opinión de sus profesores y profesoras. Cuando el profesorado vio estas opiniones se mostró mucho más receptivo a poder aceptar e incluir en sus prácticas del día a día experiencias de éxito que se han aplicado ya en otros centros y que están comprobadas que funcionan. No exagero cuando digo que a raíz del estudio me encontré con muchos profesores y profesoras que se acercaron a decirme que querían conocer experiencias de éxito para trabajar con sus alumnos y alumnas con dificultades.

- ¿Qué mejoras habéis implementado desde entonces?

En realidad no es que hayamos hecho nada nuevo, sino que hemos reforzado prácticas como las de abrir el centro por las tardes, ofreciendo actividades académicas y de ocio sin ningún tipo de coste añadido para el alumnado. Esto supone un gran  esfuerzo para el equipo directivo y para algunos profesores, y el estudio ha servido para poner en valor esta iniciativa y que el profesorado se implique con ella.

- ¿Cuál es la respuesta de los alumnos?

Pues muy positiva, puesto que aunque disfrutan más con las actividades de ocio que con las educativas, los padres están encantados de que sus hijos e hijas puedan recibir apoyo en las asignaturas con las que presentan dificultades o bien que la biblioteca o las aulas con acceso a Internet estén abiertas para que puedan realizar los deberes con normalidad.

- ¿Y cómo se presenta el futuro?

Tenemos claro que el centro debe seguir abierto por la tarde. Por ello, lo que ahora estamos intentando es conseguir recursos de la Consejería. Ahora mismo tenemos unos planes de apoyo académico. Este año apenas había centros que pudieran usar estos programas porque tenían que haber estado participando ya en ellos en años anteriores. Nosotros ya participamos otros años y sí hemos podido, pero es que además  hemos conseguido que nos den más aulas, cosa que era dificilísimo. Quizás contar con estudios como El futuro comienza hoy también sirva para que la administración pública cuente con más datos objetivos para ver dónde es más necesario el apoyo.

Muchas gracias Socorro por darnos tu visión y gracias por hacer posible que para muchos y muchas adolescentes... ¡el futuro comience hoy!

Ver el estudio El futuro comienza hoy

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