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Ellas, NOSOTRAS, todas

07/03/2018

En el Día Internacional de la Mujer conmemoramos las luchas históricas por la igualdad y recordamos que aún queda un largo camino por recorrer para garantizar los derechos de todas las niñas y mujeres.

La igualdad es uno de los valores que guía nuestra labor como entidad y cada día trabajamos de forma activa para hacerla posible, a través de proyectos y programas específicos; además, incorporamos la perspectiva de género en todos nuestros proyectos socioeducativos, de cooperación al desarrollo y de comercio justo, con el fin de visibilizar la realidad de las mujeres, poniendo de manifiesto las situaciones de desventaja, exclusión y maltrato que siguen siendo cotidianas en nuestro mundo.

En este sentido, también se han ido creando en nuestro centros espacios de empoderamiento, donde como mujeres podemos desarrollar herramientas propias que nos permitan escoger, ser y vivir libres. Hoy, queremos compartir algunas de las historias que hay detrás de estos grupos tan importantes en la entidad.

Espacios de apoyo mutuo y sororidad

Una sonrisa tímida baña los ojos de sus compañeras cuando ella, una entre tantas, relata en primera persona los estragos de la soledad en una vida cansada del trabajo, de las curas, del silencio, pero llena de júbilo gracias a la brizna de esperanza que dibujan estos encuentros en su vida cotidiana. Y, acto seguido, un coro de carcajadas las une a todas en lo que parece una risa con llanto contagiosa, o un llanto con risas traviesas: otra manera de hermanarse tras dos décadas de apoyo mutuo.

Y es que, desde hace más de veinte años, un grupo de unas 12 mujeres se reúne semanalmente en el centro Atajo de Las Palmas para trabajar temas que les interesan como la autoestima, la relación con la familia, la aceptación, la soledad, entre otros. Son el GAM (Grupo de Ayuda Mutua), mujeres que se conocieron a través del programa ‘Mujer’ y que lo trascendieron: ahora, con más de 60 y hasta los 80 años cumplidos que tienen algunas, el encuentro se ha hecho más informal y personalizado a sus necesidades que, tras veinte años, también han ido cambiando.

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Las mujeres del Grupo de Apoyo Mutuo, con los calendairos que el equipo de Canarias preparó para ellas, en el que sus retratos protagonizan cada mes del año

En Asturias, un programa marco dirigido a la salud integral de la mujer, Sanamía, engloba dos iniciativas: Saluddarme (de salud darme) y Espacio Sa. Ambas persiguen la promoción de la salud emocional de la mujer: su empoderamiento, aprender a poner límites, y desarrollar habilidades emocionales, mientras promueven hábitos de vida más saludables y no dependientes.

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'Saluddarme' promueve el empoderamiento para el control de la propia vida y la mejora emocional

También en Asturias, en el Centro Penitenciario Villabona, se empezó el pasado mes de septiembre un proyecto llamado NOSOTRAS, que persigue el empoderamiento de las mujeres de un módulo mixto en el que cohabitan 165 hombres y 12 mujeres.

NOSOTRAS nació como un proyecto piloto de investigación y acción participativa, y pretende ser un espacio no mixto con perspectiva de género. Surgió de la necesidad de crear un espacio específico para mujeres, en el que se tratasen temas importantes para ellas como la autoestima, los roles de género, la educación sexual y otros. Lo consiguió con éxito, gracias a la auto-organización de sus participantes y al buen funcionamiento del proyecto, que finalizó en diciembre, transformando el espacio NOSOTRAS en un punto de encuentro de la vida cotidiana carcelaria, de sororidad y apoyo mutuo, que espera albergar la nueva edición del proyecto el año que viene.

Otra experiencia de apoyo mutuo es la que se ha desarrollado en Barcelona. Hace 5 años en uno de nuestros centros se identificó la necesidad de ofrecer un complemento alimentario a los y las jóvenes que asisten diariamente. Fue así como madres y vecinas se organizaron voluntariamente y desde entonces son las responsables de un espacio de meriendas que se ha consolidado como un lugar donde jóvenes, profesionales del centro y la propia comunidad del barrio se encuentran y comparten.

A través de tantos años de voluntariado, los viernes se fue creando un espacio reservado para ellas. Lo que comenzó como un momento propio en el que descansar y descargar los pesos familiares ha ido más allá y se ha convertido en una herramienta de empoderamiento, de apoyo y sororidad, donde se habla de todo y de todas, y se aprende y desaprende por igual. Ha trascendido, al fin y al cabo, como debería trascender el 8 de marzo: porque más allá de lo que conmemoramos un día al año, creemos en poner el foco en el tiempo de las mujeres, que es ahora y siempre.

También en Latinoamérica

Nuestro trabajo en el ámbito de la Cooperación igualmente está dirigido a promover la equidad de género a través de diferentes proyectos, como la formación a mujeres en vigilancia e incidencia para la implementación de políticas públicas relacionadas con la violencia de género (Perú), o con la implementación de condiciones que favorezcan el ejercicio de derechos con énfasis en grupos de mujeres indígenas y originarias (Bolivia).

Desde la entidad, mantenemos nuestro compromiso y seguiremos trabajando para impulsar proyectos y actividades de sensibilización, formación y participación comunitaria en torno a la igualdad entre mujeres y hombres.

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