Reportaje

Alt

Avatares de un mundo virtual

Tecnoadicción, la dependencia del s.XXI

Bip! Tiene una nueva notificación de Facebook. Bip! Tiene 3 nuevos mensajes de Whatsapp. Bip! El usuario @pirata ha retwiteado tu tweet. Bip! GatitosBonitos ha iniciado un vídeo en directo. Bip! Tomás envió una foto al grupo 'Cumpleaños Matilda'. Bip! A Irene le ha gustado tu publicación. Bip! Oscar y tú ahora sois amigos en Telegram. Bip! Gorka ha comenzado a seguirte en Instagram. Bip! Eva te ha invitado a unirte a jugar a CandyCrush. Bip! Biiip! Biiiiip! Biiiiiiiiiiiiiiiiiiip!

Pupilas dilatadas, dedos tecleando sobre la pantalla, oídos expectantes a una nueva vibración. La tecnología nos rodea y, en ocasiones, nos absorbe a un mundo que nos atrapa en el otro lado de la pantalla. Nos convierte en avatares.

Salir de la pantalla

El día que Jesús participó en su primera carrera se sintió libre. Cuando empezó a avanzar, entre 5.000 personas a su alrededor, al aire libre, con la motivación conjunta de perseguir una meta, de ir corriendo en grupo y compartir la emoción, dejó de sentirse solo.

Sus ojos ya no miraban a una pantalla, no observaban un escenario simulado con código binario, su mirada y el momento eran reales. Había dejado de ser un avatar en manos de la tecnología. “Cuando estaba en los últimos 100 metros y vi la meta, di las gracias. Esos 10 segundos para mi fueron bastante más”, expresa con una sensación de alivio. “Puede sonar muy estúpido, pero cuando fui allí vi algo que la tecnología nunca te va a dar. Me di cuenta de lo que me estaba perdiendo. Cuando me dieron la medalla eso sí fue un logro, no el de los videojuegos. Cada vez que la miro me recuerda ese momento”.

"Perdí mucho tiempo de mi vida encerrado en una maldita pantalla"

Francisco, (joven ex adicto - beneficiario Centro Aluesa)

Jesús llevaba 3 años obsesionado con el juego online. “Mis pensamientos eran estar jugando o viendo vídeos. Siempre estaba solo, jugando con el móvil o en el ordenador viendo películas. No pensaba que pudiera haber otro hobby”, recuerda.

La tecnoadicción hace referencia al uso patológico o la dependencia de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Es una adicción comportamental, que conlleva una conducta que por sí misma no es perjudicial, pero que se convierte en problema por su ejecución excesiva y/o compulsiva.

A pesar del interés científico sobre el tema, todavía es difícil identificar los signos propios del trastorno para poder diagnosticarlo. Hay ciertos factores que confluyen para desencadenar esta patología. Problemas emocionales como la depresión, la ansiedad o la soledad, así como rasgos de una personalidad impulsiva, introvertida y rígida, pueden detonar el desorden.

"Los síntomas son iguales que cuando una persona está enganchada al alcohol: la abstinencia, la tolerancia y la dependencia", detalla Yurena, psicóloga del centro Aluesa, de Las Palmas de Gran Canaria. Fundación Adsis lleva trabajando desde hace casi 20 años las adicciones sin sustancia.

Un proyecto pionero

El centro Aluesa nació en el año 2000 “ante una necesidad latente de la población con problemas con los juegos de azar, con ludópatas”, cuenta Sandra, terapeuta y asesora jurídica del centro. “No había ninguna institución en Gran Canaria que les pudiera ayudar en su tratamiento. Al principio venían personas que jugaban al bingo o a las máquinas tragaperras, las ludopatías clásicas. Con el paso de los años, el centro empezó a tratar también otro tipo de adicciones comportamentales o socioadicciones, como las compras compulsivas o el sexo. La tecnología combinada con el juego crea una nueva modalidad que es el ludópata que juega online. Eso hace que cambie el perfil ludópata clásico, con una edad media de 45 años. Ahora aparece gente mucho más joven que tiene mucho contacto con la tecnología. Detectamos que l@s menores llegan a tener algo más que un mal uso de la tecnología, un uso abusivo y en muchos casos una adicción. Trabajamos también con acciones a pie de calle, en institutos y en centros educativos, dónde a es@s jóvenes se les proporciona una serie de charlas y talleres. No sólo a ell@s, sino también a las familias y al profesorado, para que puedan percibir cómo están usando la tecnología en su día a día. Les damos pautas para detectar si tienen un problema con esas tecnologías y a partir de ahí, trabajamos un tratamiento de prevención a nivel educativo con padres y madres, y la relación con sus hij@s y con la tecnología”.

"Un verano es mucho tiempo"

“Ahora hablo, antes me quedaba callado”, dice Francisco, un joven ex adicto que inició terapia en Aluesa juntamente con su padre, también adicto a la tecnología. Juntos, se acercaron al centro en busca de apoyo, hablaron con Oscar, el coordinador del Espacio Digital Itinerante 3.0, y después de un primer diagnóstico empezaron un proceso terapéutico grupal con otras personas con adicción. "Yo me pegué un verano entero encerrado en casa. Un verano es mucho tiempo", cuenta Francisco. "Me encerraba en la habitación. Solo salía para comer y para hacer mis necesidades. Si no llega a ser por venir al centro Aluesa, no hubiera vivido la vida tanto como la vivo ahora. He conseguido ser libre".

"Un 18% de jóvenes entre 14 y 18 años consumen redes sociales y otras herramientas online"

El tratamiento de la persona adicta implica también una atención sobre su entorno y su familia. “No solo asistimos a la persona que padece el problema, sino que también es necesaria la intervención y el apoyo terapéutico y de rehabilitación de la familia del afectado”, recalca Gema, asesora jurídica de Aluesa. “Muchos usuarios llegan al centro con delitos pendientes, con infracciones penales, con deudas… Incluso como consecuencia del juego, algunos llegan con trámites de divorcios. Nosotros les orientamos a través de la asesoría jurídica".

La tecnoadicción cada vez está más en en el punto de mira de Fundación Adsis, atendiendo a personas con este trastorno también en Valencia y barajando la opción en otras zonas de impulsar nuevos proyectos dedicados a su prevención y tratamiento. En Valencia ya está en marcha 'Implic@2' desde el centro Hedra, que cuenta con cibermentores para sus primeras sesiones informativas con jóvenes y personas adultas.

Porcentajes preocupantes

La lucha contra el uso patológico de las nuevas tecnologías se ha convertido en uno de los retos principales en la agenda sanitaria en tema de adicciones. Los datos resultan preocupantes, marcando en un 18% el consumo de redes sociales y otras herramientas online entre jóvenes de 14 a 18 años según el Ministerio de Sanidad, que lo tacha de actitud compulsiva. El inquietante porcentaje ha generado una reacción por parte del Consejo de Ministros, que por primera vez ha tomado medidas para abordar el problema, incluyendo las adicciones sin sustancia como las nuevas tecnologías, los juegos online y los videojuegos en la Estrategia Nacional de Adicciones. La incorporación de todas las adicciones en una única estrategia se une a la línea que ya se trabajaba en una decena de países.

"El 33% de las consultas de pediatría están relacionadas con asuntos cibernéticos"

Según un informe del Hospital Sant Joan de Déu, el 30% de los niños y niñas en España tienen móvil a los 10 años y el 70% a los 12. Y un@ de cada tres menores pasa una media de 3 horas diarias conectad@ a internet. El 33% de las consultas de pediatría están relacionadas con asuntos cibernéticos, con el uso de internet o del móvil. El 50% de l@s menores de 10 años ya tiene un Smartphone y, con 14 años, este porcentaje se eleva al 90%. Otro porcentaje alarmante es el que data en un 40% los niños y niñas entre 10 y 12 años que acceden a contenidos de carácter sexual explícito y, más del 30%, comparten imágenes de otr@s sin ser conscientes del riesgo que eso conlleva. La protección de l@s jóvenes, especialmente si están en situación de vulnerabilidad, requiere políticas e inversión, con responsabilidad por parte de las administraciones y el sector de la tecnología y las comunicaciones, para trabajar en la regulación y persecución de los delitos, proporcionar herramientas que ayuden a menores, familias y educadores/as para protegerles y garantizar un entorno digital seguro y libre.

Espacio Digital Itinerante 3.0 - Centro Aluesa

El proyecto ofrece un espacio que permite el trabajo preventivo de las tecnoadicciones y la alfabetización digital desde el modelo 3.0. El objetivo es ampliar el uso de los dispositivos y de la red, dotándolas de un sentido más humano, social y medioambiental. Se trabaja en 3 fases:

Evaluación inicial o diagnóstico

A través de cuestionarios estandarizados que miden el grado de adicción a las tecnologías (internet, móvil y  videojuegos).

Intervención

Aulas digitales itinerantes que ofrecen itinerarios formativos experienciales, haciendo uso de las tecnologías como fuente de colaboración y enriquecimiento.

Evaluación final

Presentación de los resultados obtenidos después de todo el proceso de diagnóstico e intervención.

El Centro Aluesa de Fundación Adsis y su proyecto pionero en las islas Canarias, el Espacio Digital itinerante 3.0, han sido galardonados este año con el premio por la Innovación Social otorgado por la Asociación Española de Fundaciones (AEF). Este galardón es un reconocimiento al trabajo de Fundación Adsis en materia de tecnoadicciones y su tratamiento desde la prevención y reducción de riesgo. En los últimos tres años, el centro Aluesa ha dado una respuesta eficaz a un problema o demanda social que no estaba atendida hasta el momento, y que es cada vez más creciente entre la población joven.

La entrega del premio tendrá lugar el próximo 26 de noviembre en el Foro de Fundaciones y Sociedad Civil, Demos 2018, en Madrid.

Comparte: