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Txema Santana

Periodista especializado en rutas migratorias. Ha trabajado en Centroamérica y Suramérica durante 5 años, y en Canarias, su lugar natal, durante una década. Fue parte del equipo de CEAR durante 4 años y actualmente es asesor en el área de migraciones del gobierno de Canarias.

Hablamos con Txema Santana, asesor del Gobierno de Canarias en el área de migraciones. Vivió en directo la gran llegada de personas migrantes el pasado noviembre en las islas y conversamos con él sobre la gestión de la crisis humanitaria y los Derechos Humanos.

Conectamos con Txema de manera telemática, aunque da la sensación de estar conversando con él en persona. Su cercanía se percibe en cada una de sus afirmaciones. Txema vivió en directo la crisis humanitaria vivida en las islas de noviembre de 2020 a marzo de este año. La afluente llegada de personas migrantes y la reacción de expulsión por parte de la administración, que terminó hacinando a más de 2.000 personas en el muelle de Arguineguin, desencadenó una situación de violencia sin precedentes. “Experimentamos el bloqueo. Es la angustia, es las personas que no saben qué hacer, encerradas aquí… Arguineguin fue una decisión que aceleró el crecimiento del racismo. Poner a 2.500 personas ahí, provoca la sensación de multitud. Llevarlas a hoteles porque no había espacios para la acogida incrementó más esa misma sensación”, explica Txema. La pandemia ha generado una crisis económica a nivel global. Una crisis aún más agravada en los países de origen de las personas migrantes. “La colisión del repunte de llegadas migratorias con una crisis económica muy fuerte, incrementa la intolerancia. Y cuando juntas a 2.500 personas en el muelle de Arguineguin y las dejas a la intemperie, y las tratas como las tratas, te pasas por alto algunos de sus derechos fundamentales o muchos, ¿cómo va a ser eso humanitario? La administración, a veces, es ágil para señalar al ciudadano de a pie que se queja, probablemente influenciado, o quizás porque ha llegado a ese punto de su propia experiencia, ¿y no somos capaces de llamar racista a la administración? Tenemos que revisar la facilidad de cómo compramos lo que es racismo, y lo que no es racismo, desde lo público. Es más, muchos de los que se expresaron públicamente como racistas, o como xenófobos, o contrarios a la acogida, lo hicieron condicionados y con la alfombra roja del Estado. Si el Estado, lo que hace cuando llega una persona, es encerrarla y expulsarla, ¿cómo crees que va a reaccionar la población? Si la ley de Extranjería reacciona así, ¿qué nos están transmitiendo sobre estas personas? Si las rechazas, ¿por qué yo no lo voy a hacer?”, manifiesta.

"Arguineguin fue una decisión que aceleró el crecimiento del racismo. La colisión del repunte de llegadas con una crisis económica muy fuerte, incrementa la intolerancia. Y cuando juntas a 2.500 personas en el muelle de Arguineguin y las dejas a la intemperie, y las tratas como las tratas, te pasas por alto sus derechos fundamentales"

La violencia genera violencia. Y se puede dar de muchas formas. “La llama de la empatía solo surgió cuando los chicos quedaron en la calle porque no querían ir al campamento. Por tanto, la empatía surgió de una disfunción. Surgió cuando convivieron con la realidad. Mientras la realidad fue sujeto de noticia, no reaccionaron. Ahora, cuando la realidad te llega a ti directamente, sí que reaccionas con empatía. Y esto me hace pensar que hay que desinstitucionalizar la acogida. La institucionalización de la acogida está haciendo que la gente lo interprete como un gasto, y no como una necesidad”, afirma.

“Tiene que existir la posibilidad del derecho a migrar. Tiene que haber vías legales y seguras que permitan a las personas desplazarse con seguridad. Tenemos que reactivar como Estado, y también pensar desde la Unión Europea, la posibilidad de que las personas inicien sus solicitudes de protección internacional en terceros países. Que alguien que necesita huir, no tenga que pasar la calamidad de una ruta migratoria para sentirse seguro o segura. Y, además, con eso no va a valer. No va a valer con las vías legales y seguras, que no estamos ni siquiera en ese paso. Estamos en el paso previo. Hay que conseguir asegurar un desarrollo equitativo en los lugares de origen. La desigualdad es mucha. Y la conectividad, el impacto de la culturalización de Occidente a través de esta era audiovisual, hace que haya un imán muy fuerte… no solamente por la culturalización, sino también por el desarrollo económico y de derechos sociales hacia el norte. Es un imán muy fuerte. Esta energía que imanta a personas que desean prosperar o que necesitan un cambio de vida, no se frena creando murallas”, defiende.

"El futuro lo debemos hacer abrazándonos entre África y Europa"

Txema Santana - Asesor en migraciones del gobierno de Canarias

Cada vez son más las personas, en su gran mayoría jóvenes, que buscan una oportunidad en Europa. Huyen en busca de una vida digna, de una posibilidad de futuro para prosperar. ”Se está proyectando una Europa Fortaleza, una Europa amurallada, una Europa que integra pero que también rechaza, una Europa que está cambiando, pero no se está viendo que nuestros vecinos, y hablo ahora de África Occidental -donde se encuentra Canarias, en la cornisa atlántica africana-, es una población joven, dinámica, con muchas ganas de moverse, con muchas ganas de prosperar, que en su continente no están encontrado los derechos que apoyen este progreso. Y no los encuentran, a veces en connivencia con dirigentes de otros países que les rechazan también. Y hablo en este caso de Europa. El futuro lo debemos hacer abrazándonos entre África y Europa”, afirma. “Buena parte de los chicos que migran y pasan por Canarias, y nos dejan por aquí su rastro de vida, su conocimiento… están peregrinando hacia el norte. Si tuviéramos que poner un punto hacia el que peregrinan, es París. Y si hay una meca, es la Torre Eiffel. Es su símbolo, es el lugar al que van. Es el lugar que han visto siempre como referencia de la prosperidad. Es el lugar donde están sus padres, sus hermanos, a los que les ha ido bien de su país. Un chico de Mali de 20 años, que su país está en guerra, que habla francés, que su banco central está en Francia, que hay militares de Francia en Mali, que su padre está en Marsella…. ¿cómo le vas a pedir que no vaya? Él entiende que es de allí también”, añade.

 

 

 

Txema participó recientemente en el documental ‘Migrar la mirada’, de Fundación Adsis. La docuficción pone en cuestión los prejuicios sobre la población migrante e incide en cambiar la perspectiva de la mirada social, frecuentemente estereotipada.

La necesidad de las personas migrantes de encontrar una opción de vida digna, propicia además estrategias por parte de los gobiernos. Es el caso reciente de Marruecos, haciendo uso de las personas migrantes como arma política. “La única forma de restar esa escalada en el uso de personas migrantes como armas, es generando vías legales y seguras. Y que las personas sepan que, si necesitan emigrar, tienen una posibilidad antes de ser utilizadas como armas”, insiste Txema. “La UE es un espacio de derechos de los más amplios del mundo. Pongamos eso sobre la mesa también. Pero este tema lo estamos afrontando con dificultades de óptica. Hay una especie de miopía”, añade.

“Estamos en un momento en el que hay que proponer soluciones que no existen. Las estructuras actuales no dan respuesta a la situación actual y hay que generar nuevos escenarios de fraternidad. Como en tantas otras cosas, la ciudadanía ha ido por delante de la administración. Es evidente que hay unos lazos de fraternidad entre la humanidad ya existentes, que desde distintos lugares estamos generando redes y lazos que están siendo una alternativa al sistema oficial que propone la administración de la UE. Las personas se están moviendo, es la cara humana de la globalización”, afirma.

Canarias se ha convertido en un nuevo escenario de la política de contención migratoria en las islas, basado en retener a las personas migrantes en territorios insulares como mecanismo disuasorio y promoviendo la deportación como principal estrategia de gestión migratoria. Todo ello ha provocado una continua vulneración de derechos de las personas migrantes. Siguen en alerta, con previsión de nuevas llegadas que puedan repetir una nueva crisis. “Su infortunio aquí es nuestro fracaso. Son el hoy y el mañana. Debemos reaccionar abrazándonos y trabajando de forma conjunta, facilitando su progreso. La falta de un debate para encontrar una solución inmediata es el desprecio de cada vida que se ha perdido”.

¿Quieres saber más sobre el apoyo a personas migrantes de Fundación Adsis?

 

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